Filosofía Filosofia Política

APUNTES FILOSÓFICOS SOBRE LAS REVOLUCIONES I

“el verdadero propósito del estado es,
de hecho, la libertad”
Spinoza

¿Conoces las raíces profundas de los pensamientos políticos contemporáneos? ¿O las ideas que abrieron camino para el lado más radical de la Ilustración? ¿Sabes qué se resquebrajó en el viejo pensar religioso-político dando lugar a las Revoluciones y a nuestra vida política contemporánea?

    Desde luego, la segunda mitad del siglo XVIII es bien conocida por albergar fundamentales eventos de carácter revolucionario. En 1776, plena Revolución Americana, se hizo pública la Declaración de Derechos de Virginia, antecedente moderno de nuestra Declaración de Derechos Humanos de 1948. En septiembre de 1783 se firmó el Tratado de París, por el que las colonias americanas se separaban del Imperio Británico tras un conflicto de casi diez años. En julio de 1789, en París, se tomaba la Bastilla. En agosto, se firmaba la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano y se proclamaba el fin del feudalismo. En 1791, Olympe de Gouges publicaba también la Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana. En 1793, rodaba la cabeza del que fue rey de Francia, Luis XVI.

    Todas estas fechas, clavadas en el siglo XVIII -el siglo de la Ilustración- suelen estudiarse y ser consideradas la base de los estados democráticos. Sin embargo, la raíz filosófica clave se remonta al siglo XVII, cuando algunos pensadores y pensadoras cuestionaban radicalmente los cimientos de la sociedad en la que vivían. En este caso nos centraremos en un breve estudio del Tratado Teológico Político de Spinoza, pero quiero recordar a su coetáneo Adriaan Koerbagh -fiel defensor de la libertad religiosa y moral- o a Marie de Gournay -fallecida en 1645, pero ya radical crítica de las bases constitutivas de su sociedad, en especial de su esencia patriarcal.

    Esta amalgama de fechas y datos puede parecer caótica. Las fechas no son siempre determinantes pero son hitos en nuestra visión de la Historia, que pueden ayudar a establecer conexiones adecuadas. En este caso, pretendo profundizar en las bases filosóficas que soportan el pensamiento ilustrado y revolucionario del siglo XVIII. Pero no sólo del siglo XVIII: creo que no soy demasiado fantasiosa si digo que también nuestros tiempos políticosarrastran los restos de aquellos fundamentos y los acogen, en un lento pero determinante proceso de sedimentación.

    A principios de 1670 se publica de forma anónima una obra que constituye ciertamente una revolución intelectual, el Tratado Teológico Político de Spinoza. Este libro fue escrito con la firme intención de fortalecer la libertad individual, así como la libertad de pensamiento y expresión en la sociedad que le rodeaba. El enemigo común de dichas libertades era, sin lugar a dudas, de carácter religioso. Spinoza se opuso directamente al poder eclesiástico predominante, que imponía censura y castigaba con la cárcel la expresión de pensamientos alternativos al de las autoridades.

    Cuando Spinoza era un adolescente, la guerra de los Treinta Años seguía destrozando Europa, alimentada por una continuada intolerancia religiosa. El Tratado Teológico Político, en adelante TTP, se escribió alrededor de 20 años después de la firma de la Paz de Westfalia (1648), en la que se declaró el final de la reforma y las guerras de religión en Europa. Sin embargo, la verdadera libertad de pensamiento y de expresión quedaban aún lejos, como la propia biografía de Spinoza pone de manifiesto. El TTP se sitúa entonces entre la paz de Westfalia y las Revoluciones, en un punto algo descuidado por las corrientes mainstream de historia de la filosofía política.

    Ya en los años en los que el TTP fue publicado, numerosos teólogos católicos y protestantes reconocieron la influencia de esta obra clandestina en sus interpretaciones de las Escrituras. La obra fue censurada en las provincias holandesas, y en el mundo anglosajón fue gravemente condenada por Boyle. Por el contrario, fue muy difundido en Francia, provocando importantes cambios en las doctrinas políticas y filosóficas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *