Escritura Filosofía Poesía

Por qué salir afuera

Es preciosa mi casa como una cueva. Bellas las palabras en las que camino, crezco, desato, anudo. El lugar del fuego se eligió con cuidado, así como el recoveco donde guardo el agua. Tiempo atrás dormía siempre en el mismo lugar: la espalda contra la misma piedra, la cabeza posada sobre la misma mano. Los pies conocen a oscuras mi territorio. Buscar alimento es una tarea ambigua. A veces la recolección es lenta y penosa, otras, rápida y casi automática. Es hermoso este hogar como cueva, este vivir a través de la lectura y escritura de signos, este dar más luz con las imágenes. Sin duda he hecho de esta casa un punto de vista y una forma de vida, sin duda me seguirá a cualquier parte.

Ahora, le he perdido el miedo a los extraños. Antes me escondía con cuidado si alguien merodeaba en mis territorios. Ahora quiero comerme los versos de Ajmátova y hacerlos míos:

“por calentar la cena a un extraño/ quemaría mi casa”

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